Desmontando el mito del amor romántico en la pareja

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Para entender las situaciones de violencia en la pareja conviene comprender y reflexionar sobre la construcción de la identidad de género cimentada sobre los estereotipos tradicionales y sobre el mito del amor romántico tan presente en nuestra sociedad, en nuestra cultura y en nuestro imaginario colectivo.

La complementariedad y la fusión, que son los rasgos más característicos del mito del amor romántico, implican una entrega incondicional en esta relación “ideal” de enamoramiento haciendo desaparecer los deseos, intereses y necesidades, especialmente, de las mujeres. Esto se convierte en un gran obstáculo para la mujer que deja de priorizar su propio proyecto de vida. Por otra parte, la fusión −a veces tan deseada a un nivel muy primario− niega las diferencias y las relaciones de poder y es aquí donde puede aparecer la violencia. Esa negación inicial de las relaciones de poder hace imposible gestionar el conflicto mediante la explicitación y el diálogo, y la violencia se manifiesta entonces, no sólo como un mecanismo de control al servicio del orden de dominación, sino, precisamente, como la quiebra del mismo.

Algunas expresiones que esconden este mito romántico son:

  • - “El amor todo lo puede”: que tendría que ver con la falacia de la posibilidad del cambio por amor y con el mito de la omnipotencia del amor y las creencias del tipo “los opuestos se atraen” o “el amor verdadero lo perdona y lo aguanta todo”.
  • - “El amor verdadero es algo predestinado”: que tiene que ver con el mito de la media naranja, con la creencia de la complementariedad entre ambas personas de la pareja consiguiendo una pasión eterna y con la creencia de que existe un solo amor verdadero en la vida.
  • - “El amor es lo más importante y requiere entrega total”: es la creencia de que el amor de pareja es incondicional o la visión del otro como única fuente de felicidad.
  • - “El amor es posesión y exclusividad”: es la idea de que supone una unión estable y, como consecuencia, los celos son parte de la relación y se convierten en un indicador para medir el amor.
    ¿Por qué algunas relaciones de pareja pueden acabar en maltrato?

Las relaciones de pareja son cada vez más tempranas y cada vez un número más elevado de adolescentes acuden a centros de atención a mujeres maltratadas. Desde mi experiencia como psicoterapeuta, estas jóvenes se sienten muy confundidas, desorientadas y con sentimientos de angustia, pero no saben qué les pasa. Existe poca conciencia entre lo que es saludable y lo que no lo es y hay poco registro e identificación del malestar y la ansiedad.

El sexismo y los estereotipos de género están muy presentes entre la población adolescente española y la mayor dificultad para erradicarlos es que la juventud no es consciente ante la materialización de situaciones sexistas.

Los y las jóvenes conocen el discurso de la no violencia y de cómo se debe actuar y piensan desde el ideal de lo que “se debe” y “no se debe” hacer. Sin embargo, al observar cómo viven sus relaciones sentimentales se puede concluir que no ponen en práctica esa teoría.

La juventud no es consciente ante la materialización de situaciones sexistas

Hay cierta escisión entre lo que se piensa y lo que se siente; se produce una falta de conexión entre la razón (sobrevalorada) y la emoción (infravalorada). Puede existir un modelo racional y lógico de cómo deben ser las relaciones y el amor, pero a la hora de la verdad, en las relaciones que práctica la población juvenil −y la mayoría de las veces no tan joven−, se desean frases del tipo «sin tí no soy nada», «con mi amor haré que cambie», «estamos hechos el uno para el otro», etc.

Desde mi experiencia, en gran parte de Institutos de la Comunidad de Madrid, los jóvenes valoran los celos como una expresión de amor: «si no siente celos es que no me quiere».

En el caso de los chicos, algunos no se encuentran cómodos en esos patrones tradicionales de género o se empiezan a dar cuenta que desde ahí sus relaciones no funcionan y, generalmente, se encuentran en un punto importante de crisis de identidad con difícil solución ya que no encuentran modelos referentes que guíen y marquen un camino a seguir más saludable en lo relacional.

Un hombre que convive en pareja y ya no tiene que ser el “cabeza de familia” entra en la incertidumbre de cuáles deberán ser sus valores y su forma de comportarse y qué debe hacer ante la situación de no tener una mujer que le sostenga emocionalmente. La ignorancia −ante esa falta de referentes− es uno de los factores generadores de inseguridad.
Algunas ideas para prevenir la violencia de género

Desde la educación es importante apelar a la libertad, el respeto hacia “lo otro”, hacia lo diferente -muchas veces rechazado por funcionar como chivo expiatorio donde se coloca y se proyecta lo “malo”- y, por último, valorar de forma positiva la diversidad, entroncando así con los deseos de adolescentes, reconociendo que son más diversas y diversos que los estereotipos que ven y nombran.

Igualmente, dar herramientas a los y las jóvenes para poder incorporar la sexualidad de una forma integral y ofrecer claves para que definan sus relaciones en base a criterios de bienestar, calidad, disfrute, seguridad, igualdad y respeto. Reflexionar con ellos y ellas sobre el modelo romántico de amor y cuestionar la fusión, la pasión sufriente y la media naranja. Transmitirles la importancia de diferenciar entre una persona que genera atracción y una persona a la que se elegiría como pareja (sobre todo para ellas).

Además, poder convertir las relaciones saludables y de buen trato como algo deseable y posible, donde crecemos y todas y todos ganamos. Es fundamental que se comprenda que no es algo que “haya que hacer”, como un debería más en esos mandatos que hacemos propios inconscientemente, sino como algo que se necesita porque todas las personas necesitan querer y sentirse queridas.

Es necesario desarrollar en la población juvenil competencias como el pensamiento crítico

Ante esto, parece evidente la necesidad de nuevos referentes de amor deseables para chicos y chicas y poder analizar críticamente los referentes violentos que se presentan con glamour en el imaginario colectivo.

Considerando esos referentes violentos en los medios de comunicación −el cine, las teleseries y la publicidad− sería fundamental y necesario potenciar y desarrollar en la población juvenil, desde las edades tempranas, competencias como el análisis y el pensamiento crítico para flexibilizar las barreras que nos suponen los adoctrinamientos (sobre todo los inconscientes).

Incorporar los valores positivos asignados tradicionalmente a las mujeres (cuidados, empatía, cooperación, afectividad, espacio privado…) y aquellos positivos atribuidos a los varones (asertividad, espacio público, autonomía…) de manera que alumnos y alumnas se abran a un mundo de oportunidades y vivencias, e incorporen competencias que tradicionalmente pertenecían sólo a uno u otro sexo.

El desarrollo de algunas competencias como aprender a dialogar, afrontar los conflictos de forma positiva -ya que forman parte de la vida cotidiana- y su resolución puede ser fuente de aprendizaje y crecimiento personal, además de una buena herramienta para evitar situaciones de violencia.

 

Ana del Pozo    FUHEM Educación

Manipulación concertada

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Resuelto el misterio de la caída del precio del petróleo: Manipulación concertada

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Por Ulson Gunnar

¿Quién se ha sorprendido? Las empresas de medios de todo el mundo occidental se habían inventado diversas historias en un intento de explicar por qué los precios del petróleo han caído convenientemente, justo a tiempo para presionar a Rusia, Venezuela e Irán, y al mismo tiempo para que la subversión política encubierta intente vender la guerra total y otras medidas que han fracasado por completo para hacer valer los intereses de EE.UU. en todo el mundo. La respuesta obvia era la manipulación del mercado, una respuesta que Estados Unidos y otras fuentes de noticias occidentales se negaron a admitir … hasta ahora.

El New York Times en su artículo, “El petróleo saudí es visto como palanca contra el apoyo de Rusia a Assad en Siria,” finalmente admite que “Arabia Saudí ha estado tratando de presionar al presidente ruso Vladimir V. Putin para que abandone su apoyo al presidente Bashar al -Assad de Siria, utilizando su dominio de los mercados mundiales del petróleo en un momento en que el gobierno ruso se está recuperando de los efectos de la caída de los precios del petróleo.

Pero, por supuesto, a pesar de este grano de verdad, Arabia Saudí no hizo esto por su cuenta, ya que Arabia Saudí no está desestabilizando Siria por su cuenta, o para sus propios intereses. Arabia Saudí, mientras que juega un papel importante en la manipulación de los precios mundiales del petróleo, únicamente es culpable a los efectos de compartimentar la percepción pública. La realidad es que los precios mundiales del petróleo están siendo manipulados a instancias de los EE.UU. no sólo para derrocar al gobierno de Siria o presionar a Irán, sino para atacar a la propia Rusia.

El New York Times nos quiere hacer creer que Arabia Saudí está manipulando los precios internacionales del petróleo para “llevar la paz a Siria“, sin mencionar el papel de Arabia Saudí en el apoyo a los militantes fuertemente armados que fluyen al país convirtiéndolo en una zona de guerra, para empezar. El New York Times tampoco menciona que la perspectiva de paz que pudiera resultar depende de que Arabia Saudí detenga su inmensa tutela estatal del terrorismo internacional.

Se estima que Arabia Saudí ya ha perdido 39 mil millones dólares por la “causa de la paz“. Para un régimen que corta las cabezas de sus oponentes políticos en acciones públicas destinadas a inspirar el miedo medieval entre su gente, la idea de que está dispuesto a perder miles de millones en sus ingresos del petróleo para “promover la paz” en Siria es claramente absurda, y plantea serias dudas acerca de la legitimidad del NYT.

El New York Times también menciona el retorno de Crimea a Rusia, pero se queda corto al no vincular la manipulación del mercado del petróleo con el conflicto en Ucrania. Sin embargo, ésta es realmente la clave para entender la geopolítica global y cómo encaja la caída de los precios del petróleo. Siria y Ucrania están vinculadas, y el papel de Arabia Saudí en presionar a Rusia en un asunto que importa un poco a Riad (Siria), y otro que no le importa del todo (Ucrania), muestra cómo no se ha impulsado la política exterior de Riad por sus intereses nacionales, sino por las obligaciones que al parecer debe a Washington y Londres (obligaciones importantes que si no se cumplieran terminaría con la disolución de la Casa de Saud).

El público mundial, en lugar de enfocarse en Arabia Saudí y en las demandas de que es el único responsable de que los precios mundiales del petróleo se hayan reducido a la mitad a pesar de que no hay cambios perceptibles en la oferta y la demanda, debería ver que hay un juego de confrontación más amplio. Los EE.UU. están utilizando su vasta influencia sobre las finanzas, la energía, los medios de comunicación y muchos otros sectores económicos y políticos para hacer una guerra de espectro completo a los que resisten su expansión hegemónica a nivel mundial.

Otras agencias de noticias ayudaron a inventar explicaciones sobre la caída de los precios del petróleo, incluido el Washington Post, que alegó en su artículo que “la caída de los precios del petróleo presionaron a Rusia, Irán y Venezuela“, y que “el lado positivo de la reciente turbulencia de los mercados financieros ha sido el continuo descenso en el precio del petróleo, que ha perdido alrededor del 25 por ciento desde junio. Además de crear un negocio redondo para los consumidores estadounidenses – un análisis calculó que el ahorro podría ascender a $600 por hogar – la caída, si se mantiene, impondrá una presión considerable sobre tres petroestados problemáticos: Rusia, Irán y Venezuela. La política exterior agresiva anti-estadounidenses seguidos por los tres países en los últimos años se ha financiado en gran parte por el aumento de los ingresos del petróleo“.

¿Lado positivo? ¿O conspiración concertada? El New York Times ofrece una luz que brilla a través del análisis nublado del Washington Post, que confirma de hecho que se trata de una conspiración concertada.

¿Qué dice esto acerca de los mercados mundiales de la energía y su entrelazamiento con varios otros temas sociopolíticos como el debate sobre el cambio climático, los picos de precios que estrangulan el desarrollo a nivel mundial y las guerras libradas por “razones humanitarias” contra las naciones que da la casualidad que exportan su petróleo fuera de los mercados controlados por Washington y Londres? Dice mucho, y pone de manifiesto que muchas de las fachadas y las cruzadas sociales que han tomado personas bien intencionadas hacen el trabajo sucio a una de las industrias más perversas y destructivas de la Tierra, en la historia humana… las grandes petroleras.

Los saudíes no durarían mucho tiempo sin la seguridad interna y externa, y el apoyo tanto militar como político proporcionados por los EE.UU. y otros para apuntalar su petroestado que de otra manera política y moralmente estaría en bancarrota. A pesar de ejercer la barbarie como una cuestión de política nacional que no se ve en otros países desde la Edad Media, los dignatarios occidentales dieron a su jefe de Estado elogios apasionados cuando falleció, con Londres llegando al extremo de enarbolar su bandera nacional a media asta por el monarca fallecido.

Mostrar respeto general por los demás, buenos o malos, no puede ser tan ofensivo, si no fuera por el hecho de que los EE.UU. y el Reino Unido minan y destruyen regularmente gobiernos culpables de delitos mucho menos graves que los relacionados con la Casa de Saud. Esto ilustra que la política exterior estadounidense hacia el resto de naciones no está determinada por las obligaciones morales o legales, sino más bien por la utilidad o la oposición que cada estado representa para los designios hegemónicos de la conducción de las ambiciones estadounidenses en el extranjero.

Llevando esto a su conclusión lógica, los EE.UU., y su gran colección de estados clientes de todo el mundo, están socavando Siria, haciendo la guerra económica contra Rusia, desestabilizando China en el interior mientras echan a sus inversores de cualquier país en el que se encuentren, no basándose en algún imperativo moral sino específicamente debido a la absoluta y completa falta de moralidad. Entender esto nos hace ver a través de las diversas historias constantemente inventadas que emanan de los medios occidentales, incluyendo los mitos sobre la milagrosa caída de los precios del petróleo y su “fortuito” y “coincidente” impacto que por casualidad tiene en todos los supuestos enemigos de Estados Unidos.

Incluso el Washington Post admite que realmente no hay relación entre Venezuela, Irán y Rusia, a excepción de las afirmaciones de que cada uno es “autocrático” y “anti-estadounidense“. El verdadero denominador común es su respectiva resistencia a la hegemonía de Estados Unidos en sus regiones del mundo. Y aunque se han inventado muchas razones para explicar la caída conveniente de los precios del petróleo, podemos ver una vez más que, cuando se desarrollan estos acontecimientos, la primera pregunta que debemos hacernos en la identificación de los autores es “¿En beneficio de quién?” Si el Washington Post hubiera cumplido con su deber como periodistas y se hubiera hecho esta pregunta, los lectores de todo el mundo no habrían esperado meses para finalmente descubrir la verdad tras la caída de los precios del petróleo. La respuesta era sencilla, pero ridiculizada como “propaganda del Kremlin” en su momento, que, por supuesto, ahora se admite totalmente que son maquinaciones llevadas a cabo por los enemigos de Rusia.

¿Lección aprendida? Esperemos que la próxima vez que la fortuna económica en los mercados, o un acto terrorista beneficie por “casualidad” a los EE.UU. y sus socios en todo el mundo, la gente realice su mayor escrutinio y tenga su sospecha en aquellos que puedan beneficiarse más con dichos actos.

Ulson Gunnar, es analista geopolítico con sede en Nueva York y escritor de la revista online “Nueva Perspectiva del Este“.

Traducido del inglés por Jose Manuel Goig: http://journal-neo.org/2015/02/07/mystery-behind-dropping-oil-prices-solved-concerted-manipulation/
Imagen: http://landdestroyer.blogspot.com.es/2015/02/mystery-behind-dropping-oil-prices.html

POLITICOS PSICOPATAS

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El reputado médico psiquiatra especialista en psicopatía Hugo Marietán, en recientes declaraciones distingue así al político psicópata del que no lo es:
Una característica del político psicópata es que es un mentiroso, pero no un mentiroso cualquiera, es un artista: actúa, convence y manipula.

 

Un político común, cumplida su función, se va. Al psicópata, en cambio, una vez que está arriba, no lo saca nadie. No deja el poder, y mucho menos, lo delega.Las personas con derechos son “cosas” a su servicio, cuya voluntad no duda en doblegar, bien con un cargo, con un subsidio o con una falsa promesa. No es un dar desinteresado, es un uso de las personas para construir su propio poder rodeándose de una clientela política que le es incondicionalmente fiel. “Yo te doy, pero tú me lo devuelves o me respondes cuando y como yo te lo pida”.

El político psicópata no se adapta a la tranquilidad. Él necesita la crisis. Las sociedades lideradas por políticos de estas características viven de crisis en crisis. Necesita desestabilizar siempre las cosas. Necesita fabricar crisis.
A la pregunta de “¿Cuál es su tendón de Aquiles? ¿Cuál es su punto débil?”, responde:
 “La frustración de sus planes”. Cuando el político psicópata apuesta por un proyecto y no le sale, entonces se desorganiza y empieza a cometer torpezas. En este punto, la gente reconoce sus majaderías y percibe cómo comete una tras otra, y es entonces cuando comienza a quebrarse esa unidad que había conseguido con su capacidad de convicción, persuasión y manipulación.
¿Les viene a la memoria, en España, algún caso así?

Psicopatía y política

La psicopatía es un trastorno psicológico caracterizado por una total escisión entre razón emoción.
El pensamiento del psicópata es racional y pragmático, se centra en los propios intereses, es indiferente a las consecuencias de sus actos y a los sentimientos y pensamientos de los demás, y no repara en los medios utilizados para alcanzar sus objetivos, por más reprobables, violentos o perjudiciales que sean estos medios.
El psicópata carece de empatía, es decir, no puede ponerse en el lugar de los demás, de modo que no sólo omite los sentimientos de las otras personas, sino que desprecia los pensamientos,opiniones y actos de éstas. Ello determina una total insensibilidad en el aspecto emocional, y en el ámbito racional la existencia de un pensamiento único, egocéntrico, rígido y autoritario.
El psicópata es mentiroso y manipulador, simula hallarse integrado en su medio social y establecer buenas relaciones con los demás. Incluso en los casos de mayor gravedad del trastorno, puede desarrollar con normalidad sus actividades en todos los ámbitos de la vida.
Estas características hacen que la enfermedad sea difícil de detectar,y que sólo se conozca a través de las consecuencias de los actos del psicópata, cuando éstos son descubiertos o alcanzan notoria trascendencia. Cuando individuos con personalidad psicopática ocupan cargos de responsabilidad, la gravedad de las citadas consecuencias están en relación directa con la importancia del cargo, no sólo debido a las repercusiones de los actos de quienes dirigen, sino al número de personas que se ven afectadas por sus decisiones. Los líderes políticos y de gobierno que padecen transtornos psicopáticos son el ejemplo más notorio en este aspecto.
Algunas políticas sólo están orientadas para servir a intereses cuyo única aspiración es la obtención de algún tipo de beneficio. La planificación de las estrategias coherentes con esos fines no reparan en consideraciones de ningún tipo acerca de los medios a utilizar ni tienen en cuenta las consecuencias negativas que puedan derivarse de su ejecución. Las políticas de este tipo son diseñadas de modo pragmático y estrictamente racional, están dirigidas hacia objetivos concretos y son por completo insensibles a las necesidades de las personas y a los perjuicios que puedan provocarles.
Políticas de esta índole sólo pueden ser concebidas y llevadas a la práctica por individuos con personalidad psicopática, ya que requieren una absoluta insensibilidad emocional y un pensamiento único y excluyente, inflexible y autoritario, e indiferente a los sentimientos y pensamientos ajenos.
Desde esta perspectiva, sólo los psicópatas son idóneos para ejercer de forma efectiva algún tipo de mando o detentar el poder, pues dicho ejercicio, por sus características, requiere de un tipo de personalidad específica, que es de hecho una personalidad anormal y enferma. La mayoría de los seres humanos, a pesar de su enorme variabilidad y de las grandes diferencias interindividuales, son en general psicológicamente normales, ya que de otro modo sería imposible que los individuos desarrollaran con éxito su ciclo vital, condición sin la cual sería inconcebible la supervivencia y continuidad de la especie. La mayoría de las personas son conscientes de sus actos y de sus consecuencias y son sensibles a las experiencias de los demás; sienten, piensan y organizan su vida y sus actividades de una manera que los psicópatas consideran con desprecio
“ingenua” y “elemental”. Debido a estas características, la mayor parte de la población carece de los atributos necesarios para ejercer efectivamente el mando o detentar el poder. Por este motivo delega, de las formas más diversas, la responsabilidad de la toma de decisiones en aquellos individuos dotados especialmente para hacerlo: los psicópatas; individuos que a partir de esa delegación se arrogan un derecho absoluto que consideran legítimo e indiscutible.
Convencidos de este derecho, los dirigentes psicópatas se consideran en posesión de verdades absolutas, persisten de manera insistente y repetitiva en su discurso y propósitos, ignoran y desprecian las opiniones mayoritarias de los ciudadanos que le otorgaron el poder, mienten y manipulan para conservarlo, y son por completo insensibles a los sufrimientos que pueden derivarse de las acciones que promueven. Sólo prima en ellos el logro, al precio quesea, de los objetivos que se han trazado de manera inflexible.
Dirigentes de este tipo pueden llevar a su máxima expresión las políticas citadas anteriormente: la confrontación bélica. La guerra se nutre de elementos en los que juegan un papel relevante los sentimientos básicos y las pasiones elementales (racismo, inseguridad, fanatismo político y religioso, etc.); pero en su origen, toda guerra es una estrategia diseñada de modo racional y pragmático para alcanzar unos objetivos, satisfacer unos intereses y obtener unos beneficios sin reparar en los medios ni en las consecuencias, y con total indiferencia por la catástrofe que implica y los sufrimientos que provoca.
Los seres humanos debemos oponernos con énfasis al desarrollo e imposición de estas políticas, pues se trata de estrategias diseñadas por mentes enfermas y que se oponen frontalmente al proceso civilizador que debería caracterizar a las sociedades del siglo XXI. Las grandes movilizaciones que han tenido y tienen lugar en los últimos tiempos reflejan los sentimientos y pensamientos de millones de hombres y mujeres. La paz, la justicia y la fraternidad son las metas que mueven a la mayor parte de ellos, y en éstas premisas deberían basarse todas las decisiones políticas. En nombre de esa humanidad y de esas aspiraciones, la resolución pacífica y civilizada de los conflictos debe ser el único camino a seguir;y aquellos dirigentes que dan la espalda a la opinión mayoritaria de los ciudadanos, que traicionan los ideales más nobles de los pueblos y precipitan a la civilización en el abismo de los tiempos más dramáticos y oscuros de la historia, deben ser neutralizados, relevados de sus cargos y sustituidos por personas que sean sensibles a las necesidades y aspiraciones de los seres humanos civilizados.
Por:Cristina Rius Saenz

El trabajo es un chantaje

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Se podría afirmar sin ningún tipo de sonrojo que el trabajo es uno de los mayores chantajes de la Historia. Su otra moneda, el paro, es el terror que ayuda a que ese chantaje sea aceptado.Nunca faltan voces que digan que el trabajo dignifica, pero muchas veces nos preguntamos qué tiene de digno trabajar 12 horas al día, en hostelería por ejemplo, sirviendo a turistas en restaurantes del centro, haciendo las camas de hoteles de lujo, o en limpieza, limpiando pisos,o en la construcción, o en el puerto descargando camiones, o vendiendo comida en las plazas porque no tenemos trabajo legal. Cuando la jornada es menor y el salario aumenta, aun aliviando muchas situaciones jodidas, tampoco deja de ser un chantaje. Se trabaja para consumir, que a día de hoy es casi el equivalente de vivir. Si no consumes, incluso las cosas más innecesarias o las necesidades más absurdas que bien se encargan la publicidad y los medios de comunicación de hacérnoslas interiorizar, estas en la marginalidad, porque para todo es necesario el dinero.

El desempleo nos aterra porque nos cierra el paso hacia la obtención de ingresos legales, lo que es lo mismo que cerrarnos el paso al consumo, y ese terror hace que traguemos con lo intragable. De muchos trabajos – y esto es sólo un pequeño ejemplo, más o menos extendido – en los que podías ganar 1000 euritos currando ocho horas se pasa a que en el mismo trabajo vas a currar diez horitas para ganar ochocientos euros, porque si no a la calle. En tiempos de crisis se hace por supervivencia, pero en tiempos “buenos” (si es que hay tiempos buenos para quien tiene que doblar el lomo cotidianamente) se hace por “mejorar la calidad de vida”, o lo que es lo mismo, gastarse la pasta en tratar de vivir como los ricos o tapar agujeros en los que nos hemos metido por tratar de vivir como los ricos o por no saber o pensar en vivir de otra forma: esa hipoteca para comprarnos el pisito o esas vacaciones en punta cana para ver si nos cruzamos con la Shakira, aunque no sean lo mismo y entre ambas haya una diferencia evidente no dejan, en el fondo, de sustraerse a la misma lógica,… mejorar en esta sociedad de la desigualdad, de los ricos y los pobres, del chantaje y de los parásitos a alimentar mientras viven de lujo y deciden sobre nuestras vidas en parlamentos y demás (y luego se quejan porque alguien les escupió, colgarles es lo que habría que hacer).

¿Y los ricos? Los ricos no son ricos porque un día abrieron la nevera y al lado del brick de zumo encontraron un maletín con lingotes de oro. Los ricos son ricos porque explotan el trabajo ajeno, porque gracias a ese terror del paro y del obstáculo al consumo, ejercen el mayor de los chantajes sobre la gente común y corriente que no tiene nada más que su cuerpo o su coco para alquilar por horas durante toda una vida, y lo que se puede pagar cuando le dan el sueldo por reventarse la espalda construyendo mierda que no necesitamos para beneficio de ricos y políticos, aliados naturales. Casi todos los políticos son ricos y muchos ricos son políticos; del sistema económico se vale el Estado para financiarse y fortalecerse y por ello lo defiende y legisla, y la legislación, las leyes, las obligaciones, intrínsecamente están hechas para beneficio de las empresas, de los negociantes y los negocios, y a su vez el sistema económico se vale del Estado para crear el marco legal y político que le de cobertura.

La ley no es más que un obstáculo impuesto a la fuerza entre nuestra libertad y nosotros. La ley protege al fuerte y el fuerte, con el trabajo, con el consumo, con el paro, nos chantajea y vive de nosotros para su exclusivo beneficio.

De cajón de madera de pino que para vivir hay que esforzarse, hay que sudar, hay que hacer cosas (lugares donde habitar, elaborar la comida que comer, las ropas que vestir, darnos un gustito…) pero de ahí a tener que pasar toda la vida doblando el lomo para beneficio ajeno, para empresas, políticos, la economía, ricachones de todo tipo y color,… para luego encima tener que vivir una vida miserable en unas condiciones de mierda, alienados, con hipotecas, entre cuatro paredes en barrios y ciudades dormitorio y encima soñando con vivir como los ricos, con tener aparatitos que supuestamente nos hacen la vida más cómoda cuando en realidad nos alienan aun más y nos convierten en seres pasivos y sin los conocimientos más básicos para la mera supervivencia, va un gran trecho. Y de hecho casi nadie sabe proveerse de lo más esencial para la vida, porque es que además esas cosas esenciales para la vida (como plantar, como construir algo, como hacer ropa, etc) se ha desnaturalizado tanto, ha devastado tanto al planeta, es tan artificial que cada vez es más sucedáneo planificado por especialistas y construido por máquinas o por currelas que muchas veces no tienen ni las más puñetera idea de lo que están fabricando. Además hoy en día casi todo son servicios, servicios para el consumo, para tener más, porque el tener se ha convertido en el objetivo y por eso se acepta el chantaje, por temor al no tener.

Los patrones nos necesitan, porque sin la gente que trabaja (legal o ilegalmente) y sin la gente que consuma (aunque los ricos casi que se bastan solitos para eso), gracias a los consiguientes ingresos que, por regla general, se obtiene mediante el trabajo, no son nada. Los políticos nos necesitan porque sin gente que les vote, sin gente que les obedezca, no son nada. Patrones y políticos tienen una estrecha relación de amor, aunque a veces, como en toda pareja, haya discusiones y peleas. Son una unidad que busca vivir a nuestras expensas y asegurar un orden para poder vivir a nuestras expensas, controlarnos, mandarnos y establecer un mundo en el que sean imprescindibles y puedan tener el control. Pero el hecho es que nosotros no los necesitamos a ellos. Podemos vivir sin sus órdenes y sin sus chantajes. Sin nosotros no son nada.

Cierto es que es difícil desembarazarse de ellos. En primer lugar porque primero hay que ser consciente de esto, cada vez más complejo de percibir en un mundo irreal, del engaño y la apariencia, más complejo que nunca.

Pasaron ya las antiguas condiciones donde el centro de la economía estaba en la fábrica y estaba muy claro que el patrón, que vivía en una mansión de lujo, era el explotador. Toda una cadena de mandos intermedios, creada a propósito para que sea difícil llegar a responsabilizar e incluso encontrar al último eslabón de la cadena, último culpable de la explotación, de categorías laborales, de distinción entre los de abajo, hecha para buscar que éstos se peleen entre sí en lugar de pelear contra su jefe, su dueño, hace que todo sea más complejo. Igualmente el paso de un sistema industrializado a otro más tecnológico, de aumento de la producción inmaterial, técnica y de bienes y servicios, con una “democratización” del acceso al consumo, a los servicios y a un cierto bienestar (que en estos tiempos se pierde a pasos agigantados pese a que los capitalistas siguen forrándose a nuestra costa), hace que los puteados menos despiertos sueñen con poder ser igual que sus puteadores. Hace que el currito más humilde con un poco de suerte y quizás, si agacha lo suficiente la cabeza, aunque esto generalmente es falso, pueda llegar a vivir en la misma urbanización de clase media que su capataz (un peldañito más cerca de vivir como el patrón). Hace que con la extensión de los servicios para muchos y de cierto bienestar de la sensación de que todos trabajamos para todos y no para beneficio exclusivo de los ricos, de los patrones. Hace, junto con la propaganda de los medios de comunicación (que no dejan de ser empresas de los ricos para ganar dinero y lavar el cerebro a la gente con el fin de mantener el orden), que parezca que todos contamos, que todos seamos parte de la economía y que haya que salvarla para bien de todos, cuando la economía a quien favorece siempre no es más que a los ricos. La economía, separada de las necesidades reales y de la producción de cosas imprescindibles para la vida, se ha convertido en un complejo mecanismo de explotación del ser humano y del planeta, donde cuenta más una calificación de una agencia para estatal, o una inversión bursátil que una producción real de cosas. La economía se ha convertido en otro arma de los ricos contra los de abajo. Y salvarla supone salvar el culo a los patrones.

Con un poco más de engaño político, haciéndonos creer que por votar cada 4 años elegimos algo más que a nuestros jefes, a quienes nos van a decir cómo hemos de vivir, financiados por todos nosotros y por los patrones, muchas veces gobernantes ellos mismos (recordemos: Bush tenía una petrolera, el presidente de Chile es multimillonario, los gobiernos de Aznar estaban llenos de empresarios como Piqué o Mayor Oreja y el socialista Bono o el también socialista Ibarra son terratenientes), el teatrillo es casi perfecto.

La cuestión es que el de abajo siempre tiene que obedecer, siempre tiene que pringar. La cuestión es que hay un arriba y un abajo. Y si no te gusta y un día decidimos, así sea con buenos modales, que la cosa no tiene que funcionar así, ahí están esos lacayos inmundos de la policía y el ejército para recordarnos a hostias cuál es nuestra misión en este mundo. Rebelarse es difícil, pero es imprescindible porque para tener una vida digna de llamarse así hay que mandar a la mierda todo este tinglado, hay que acabar con el chantaje, con la explotación, con las coacciones, con el autoritarismo y con lo que lo sostiene: la democracia, el Estado en su totalidad bajo la forma en la que se presente (hace más de diez mil años que existe el Estado ¿cuándo ha habido verdadera libertad? ¿cuándo no existió la coacción o el chantaje?), el capitalismo, la economía.

Y eso no se puede hacer suplicando ni reformando, ni confiando en quienes nos manejan a su antojo. Eso se tiene que hacer destruyendo.

Todo esto es difícil, ha de ser colectivo, no es que no haya que sobrevivir, o que haya que dejar de trabajar a toda costa para vivir del trabajo de otros o de los desechos de esta sociedad, pero hay que trascender la propia supervivencia y ser ambiciosos en el sentido de aspirar a más. Parte grande de la responsabilidad de la esclavitud la tiene el esclavo, porque el esclavo obedece. Es difícil desobedecer, pero si no desobedecemos,si no nos enfrentamos a nuestros amos y a quienes pretenden serlo, siempre seguiremos atados a la cadena de la coacción, del chantaje. Sólo la lucha nos hará libres. Contra toda autoridad, ahora y siempre agitación y revuelta.

Publicacion de la revista Infierno 2011

Visto en : La Verdad nos hará libres

Narcos La ruta de la impunidad (El origen del PP)

narcosPP

narcosPP

Producción del año 2001 de la desaparecida revista vasca, Kale Gorria. Hagamos memoria unos, y sorpréndanse otros… Estos son los orígenes del partido popular.

Ya es sabido por mucha gente que las razones de Estado mueven el cotarro. Pero no siempre es conocido el entramado mafioso que mueve a un Poder constituido. Por suerte, este documental nos abre los ojos y demuestra fehacientemente la implicación de altos mandos de la clase polí­tica, los cuerpos represivos del Estado, los medios de comunicación oficiales y, sobre todo, poderosos grupos económicos en el negocio del narcotráfico y la prostitución. Impresionante, revolucionario y atrevido trabajo de Kale Gorria.

Este vídeo desvela datos y conexiones inéditas, narradas desde dentro por los propios capos a través de documentos excepcionales: sus pactos con los políticos, los policías que tenían a sueldo, los crímenes cometidos, sus negocios millonarios.

Este reportaje fue realizado por la ya desaparecida Revista Kale gorria (calle roja), sucesora de la ilegalizada “Ardi Beltza”, que fue cerrada precisamente por uno de los que aparece retratado en el reportaje, el juez Baltasar Garzón*, icono de la izquierda en estos extraños tiempos que corren.
* La matriz de Kale gorria era Miatzen, desaparecida también tras el acoso judicial y económico de la maquinaria estatal española.

Tiembla la oligarquía madrileña y española

garzon

Alberto Garzón

17/’1/2015

 

Hoy sabemos con certeza que las bases del llamado milagro económico español fueron la burbuja inmobiliaria, el endeudamiento y la corrupción. No en vano, en los últimos treinta años se ha producido una transformación radical de nuestra estructura productiva. En este tiempo el peso de la industria ha caído desde el 28% hasta el 15%, mientras que la actividad inmobiliaria y la construcción ha crecido desde el 17% hasta el 29%.

Pero el ladrillo y cemento se propulsaban gracias a la actividad financiera. El papel del sistema financiero –bancos y cajas de ahorro- ha sido fundamental para alimentar la burbuja inmobiliaria y la actividad económica derivada. Y el lugar de España dónde más peso ha tenido y tiene el capital financiero es sin duda Madrid. De hecho la comunidad madrileña es una anomalía dentro de España. Mientras el peso medio del sector financiero en la economía regional española era antes de la crisis del 5%, en Madrid superaba el 7%. Madrid ha sido el corazón de las finanzas españolas, muy dependientes a su vez de las relaciones establecidas con las empresas constructoras e inmobiliarias y de las relaciones políticas.

De ahí que las cajas de ahorro hayan sido el instrumento central que casaba los intereses políticos con los empresariales. Eliminada su función social originaria, las cajas han sido el nido de corrupción que engrasaba el crecimiento económico a la española. Y hablar de Madrid es también hablar de su principal caja de ahorros, CajaMadrid-Bankia. Y hablar de Madrid es hablar de las grandes empresas de la construcción como FCC, Acciona o OHL. Todas ellas muy bien relacionadas políticamente, hasta el punto de absurdos como el que llevó a OHL a anunciar antes que el ministerio de Fomento una ley de rescate de las autopistas madrileñas quebradas –y que obviamente beneficiaba a la propia OHL. Su crecimiento económico les ha permitido, además, expandir sus negocios fuera de las fronteras españolas y también fuera de sus sectores originales. Hasta el punto que podría decirse que dejaron de ser, en esencia, empresas constructoras. Y ello ha alimentado ampliamente la concentración del poder económico en toda España, quedando así en manos de una élite económica rentista que por lo general es parasitaria del poder político y de sus favores. Una clase empresarial del siglo XIX encubierta por la retórica posmoderna. Un puñado de millonarios que determinan el destino de la población española en reuniones celebradas en palcos vip de fútbol y en oscuras negociaciones en despachos oficiales.

Madrid, la comunidad del tamayazo, sabe mucho de eso. Es consciente de que la oligarquía madrileña, ese matrimonio clientelar entre el poder económico y el poder político, va a usar todo su inmenso poder para evitar cualquier cambio político. Hasta ahora han conseguido determinar qué rescates económicos son prioritarios, como los de la banca, la autopistas o la empresa Castor. Y ello mientras se recorta en Sanidad y Educación. Miles de millones públicos que de forma democrática van directos a los bolsillos de la oligarquía. Un saqueo democrático orquestado por esa oligarquía. Pero también sabe la oligarquía madrileña que tiene que cerrar el paso a cualquier alternativa, sea con el clásico transfuguismo o usando a todos los poderes del Estado. Ello incluye, claro está, el uso arbitrario de la –mal llamada- justicia. Una oligarquía que está más débil que nunca, pero que mantiene aún una influencia que penetra con enorme fuerza en parte de las organizaciones políticas dominantes. Sólo así se puede entender el fenómeno de las tarjetas black, que es sólo la anécdota de una gran estafa que pagamos entre todos. Blesa, Granados, Bárcenas, Moral Santín y el resto de ladrones y cómplices silenciosos son sólo simples piezas de un tablero de ajedrez mucho más amplio al que tenemos que dar una patada.

Hay una ventaja, una esperanza: no claudicaremos. Quienes pensamos que este país merece una oportunidad, para la decencia y para la transformación social, sabemos que es indispensable acabar con el poder de esta oligarquía. Que el poder ha de ser devuelto al pueblo. Las grandes empresas y sus representantes políticos vasallos temen, por encima de todo, la democratización de la economía. Temen una alternativa de izquierdas que devuelva los recursos y el poder al pueblo.

Sabemos, por eso mismo, que enfrentamos innumerables obstáculos. Las élites no sólo han corrompido las instituciones democráticas, que necesitamos recuperar, sino que sus estrategias y tácticas son más propias de la mafia. Pero unidos somos más fuertes. Nos jugamos un modelo de sociedad; nos jugamos la capacidad de satisfacer nuestras necesidades más básicas; nos jugamos nuestros empleos; nos jugamos la democracia. Apartemos egos, apartemos liturgias y concentrémonos en la oportunidad histórica que tenemos por delante.